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lunes, 25 de enero de 2010

EN EL BICENTENARIO...

25-01-2010
Del V Centenario al Bicentenario Iberoamericano
La historia que nos quieren robar



En América Latina y el Caribe, somos tanto más que iberoamericanos, latinoafricanos, indoamericanos, hijos de mezclas maravillosas de hombres y mujeres venidos también de otras regiones europeas, del Asia y Oceanía, de los más recónditos y hermosos parajes de la Tierra, no pocos llegados a la región antes que el famoso Almirante Cristóbal Colón pisara la tierra caribeña. Pero no cabe duda de que con España y sus pueblos tenemos una relación especial. Allí están los abuelos “blancos” de la caballería alucinante y heroica de Don Quijote, que nos ratifican su africanía de moros sensuales y peleadores, multiplicada en estas tierras con el aporte del indígena levantisco y el negro insumiso.

De la Europa ibérica no solo llegaron los genocidas que masacraron y robaron a los pueblos originarios, y la plaga de comerciantes, jerarcas eclesiásticos, funcionarios y burócratas ladrones que se enriquecieron con las relaciones colonialistas de explotación, también arribaron sujetos portadores de todo lo progresivo y laborioso que latía en los pueblos del Viejo Continente: intelectuales, maestros y artistas, hombres y mujeres de bien —no pocos sacerdotes y religiosas que dieron su aporte de entrega humanista y sabiduría—, campesinos y artesanos humildes, que hicieron de estas tierras su nuevo hogar, y con ello las convirtieron en el escenario de sus amores, pasiones, resistencias y luchas.

En la relación profunda de la España culta, antifeudal, trabajadora y popular con el nuevo mundo, en el encuentro de los fundadores de familias y villas —de sus hijos y nietos— con las civilizaciones, culturas y naturaleza americanas, con los negros esclavos y demás migrantes, en la mezcla de las cosmovisiones, en la solución de problemas y retos comunes, y también en sus diferencias; creció el etnos que, aún en construcción, estallaría en vocación y necesidad de emancipación. Con esa raíz que se reconoce como Hispanoamérica o más genéricamente Iberoamérica, nos sentimos íntimamente vinculados. Esta historia, sin embargo, no es la primera vez que nos la quieren contar de otra manera, y la presentan esterilizada, con reacomodos inaceptables.

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